Yolanda Gozálvez migró a la gran ciudad, "fortaleza Bastiani" donde hay "tanta arena y llanto". En este paisaje urbano suele aparecer el caballo negro del teniente Drogo de El desierto de los tártaros de Dino Buzzati, para presentar temas existenciales como conjuro: "Ellos me atraían de una manera extraña, hacia un sitio no menos extraño". Estos cuentos son como Fiana, un tanto "ambiguos, indefinidos, sutiles" que se escaman uno a otros y reptan como una boa. Esta obra es ojo de una cerradura del tiempo, una fábula, donde la autora y Fiana, conviven con extravagantes personajes, que recuperan su memoria y siempre "La soledad araña compuertas" sombras que "tremolan como fugaces palomas de cementerio". La prosa, como la poesía, para Yolanda Gozálvez son un modo de volver a los orígenes, es resguardarse de toda "soledumbre". Los caballos "siempre vuelven de la noche con sus tambores en tropel, de la tinieblas a esa casa donde fui feliz". Lugar "agobiado de pájaros y flores, de caracolas" y una "Media Luna" que alumbra plenamente a los alelíes del patio de su antigua casa, vecina de los fundadores. Mario Trecek. Primavera de 2017

CABALLOS DE MEDIA LUNA LOS. GOZALVEZ YOLANDA
$330,00
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CABALLOS DE MEDIA LUNA LOS. GOZALVEZ YOLANDA $330,00

Yolanda Gozálvez migró a la gran ciudad, "fortaleza Bastiani" donde hay "tanta arena y llanto". En este paisaje urbano suele aparecer el caballo negro del teniente Drogo de El desierto de los tártaros de Dino Buzzati, para presentar temas existenciales como conjuro: "Ellos me atraían de una manera extraña, hacia un sitio no menos extraño". Estos cuentos son como Fiana, un tanto "ambiguos, indefinidos, sutiles" que se escaman uno a otros y reptan como una boa. Esta obra es ojo de una cerradura del tiempo, una fábula, donde la autora y Fiana, conviven con extravagantes personajes, que recuperan su memoria y siempre "La soledad araña compuertas" sombras que "tremolan como fugaces palomas de cementerio". La prosa, como la poesía, para Yolanda Gozálvez son un modo de volver a los orígenes, es resguardarse de toda "soledumbre". Los caballos "siempre vuelven de la noche con sus tambores en tropel, de la tinieblas a esa casa donde fui feliz". Lugar "agobiado de pájaros y flores, de caracolas" y una "Media Luna" que alumbra plenamente a los alelíes del patio de su antigua casa, vecina de los fundadores. Mario Trecek. Primavera de 2017