Yolanda Gozálvez migró a la gran ciudad, "fortaleza Bastiani" donde hay "tanta arena y llanto". En este paisaje urbano suele aparecer el caballo negro del teniente Drogo de El desierto de los tártaros de Dino Buzzati, para presentar temas existenciales como conjuro: "Ellos me atraían de una manera extraña, hacia un sitio no menos extraño". Estos cuentos son como Fiana, un tanto "ambiguos, indefinidos, sutiles" que se escaman uno a otros y reptan como una boa. Esta obra es ojo de una cerradura del tiempo, una fábula, donde la autora y Fiana, conviven con extravagantes personajes, que recuperan su memoria y siempre "La soledad araña compuertas" sombras que "tremolan como fugaces palomas de cementerio". La prosa, como la poesía, para Yolanda Gozálvez son un modo de volver a los orígenes, es resguardarse de toda "soledumbre". Los caballos "siempre vuelven de la noche con sus tambores en tropel, de la tinieblas a esa casa donde fui feliz". Lugar "agobiado de pájaros y flores, de caracolas" y una "Media Luna" que alumbra plenamente a los alelíes del patio de su antigua casa, vecina de los fundadores. Mario Trecek. Primavera de 2017

CABALLOS DE MEDIA LUNA LOS. GOZALVEZ YOLANDA

Sin stock
CABALLOS DE MEDIA LUNA LOS. GOZALVEZ YOLANDA

Yolanda Gozálvez migró a la gran ciudad, "fortaleza Bastiani" donde hay "tanta arena y llanto". En este paisaje urbano suele aparecer el caballo negro del teniente Drogo de El desierto de los tártaros de Dino Buzzati, para presentar temas existenciales como conjuro: "Ellos me atraían de una manera extraña, hacia un sitio no menos extraño". Estos cuentos son como Fiana, un tanto "ambiguos, indefinidos, sutiles" que se escaman uno a otros y reptan como una boa. Esta obra es ojo de una cerradura del tiempo, una fábula, donde la autora y Fiana, conviven con extravagantes personajes, que recuperan su memoria y siempre "La soledad araña compuertas" sombras que "tremolan como fugaces palomas de cementerio". La prosa, como la poesía, para Yolanda Gozálvez son un modo de volver a los orígenes, es resguardarse de toda "soledumbre". Los caballos "siempre vuelven de la noche con sus tambores en tropel, de la tinieblas a esa casa donde fui feliz". Lugar "agobiado de pájaros y flores, de caracolas" y una "Media Luna" que alumbra plenamente a los alelíes del patio de su antigua casa, vecina de los fundadores. Mario Trecek. Primavera de 2017