CASA DE LOS EUCALIPTUS LA . LAMBERTI LUCIANO

Un médico se pierde en los caminos que lo llevan a su pueblo natal. Un presidente joven recibe la visita de un espíritu que le develará el secreto del éxito. Un hombre muere una y otra vez pero siempre resucita. Unos skaters buscan la pista perfecta y se encuentran con criaturas de otra especie. Un artista contemporáneo sufre unas extrañas transformaciones en animal. Con una escritura impecable, ágil y veloz, Lamberti ilumina con la potencia de su prosa lo sutil, lo no dicho, lo invisible. «Con macabra ironía, Lamberti sintoniza las pesadillas de la pampa gringa y vuelve literal la idea de pueblo chico, infierno grande. Sus personajes se deslizan casi sin advertirlo hacia la crueldad, el desvarío, las frustraciones que se transforman en delirio. Son cuentos de terror y mueven el piso, pero también son muestras de lo que el terror puede hacer en estas mentes sumergidas en el aburrimiento, los rumores, los prejuicios y la rutina.» Federico Falco

CASA DE LOS EUCALIPTUS LA . LAMBERTI LUCIANO
$249,00
CASA DE LOS EUCALIPTUS LA . LAMBERTI LUCIANO $249,00

Un médico se pierde en los caminos que lo llevan a su pueblo natal. Un presidente joven recibe la visita de un espíritu que le develará el secreto del éxito. Un hombre muere una y otra vez pero siempre resucita. Unos skaters buscan la pista perfecta y se encuentran con criaturas de otra especie. Un artista contemporáneo sufre unas extrañas transformaciones en animal. Con una escritura impecable, ágil y veloz, Lamberti ilumina con la potencia de su prosa lo sutil, lo no dicho, lo invisible. «Con macabra ironía, Lamberti sintoniza las pesadillas de la pampa gringa y vuelve literal la idea de pueblo chico, infierno grande. Sus personajes se deslizan casi sin advertirlo hacia la crueldad, el desvarío, las frustraciones que se transforman en delirio. Son cuentos de terror y mueven el piso, pero también son muestras de lo que el terror puede hacer en estas mentes sumergidas en el aburrimiento, los rumores, los prejuicios y la rutina.» Federico Falco