ANTOLOGÍA GENÉTICA PROYECTO CURATORIAL. ARAOZ NICANOR

Nicanor Aráoz. Antología genética reunió una selección netamente escultórica del trabajo de este artista en la sala de exposiciones de la Universidad Di Tella. Los curadores vislumbraron la exhibición imitando a los teatros anatómicos, aulas macabras donde solía hacerse un espectáculo del arte de la disección. Las piezas, contenidas en una suerte de gruta uterina, fueron sometidas a una metodología más protocientífica que didáctica: se las enfrentó a un público y se las sometió a una serie de extravagantes instancias discursivas. El sujeto de estudio, en vez de ser el truculento y entrañable corpus de Aráoz, fue un grupo de tópicos que podían converger, como punto de fuga y desde lugares disímiles, en el artista y su producción. Bajo el formato de charlas, entrevistas y presentaciones, los saberes invocados incluyeron ectoplasmas, las Malvinas, la insurgencia marica y la espeluznante y bochornosa figura del clown. Afortunadamente, la experiencia no cercó de sentido la dialéctica balbuceante, torturada y caprichosa de este maravilloso artista, sino que logró alterar y expandir la percepción de los trabajos, del espacio y de la experiencia misma de presenciar la muestra. Este libro, que comparte con aquella exhibición mucho más que el título, resulta una brillante forma de ubicar las obras en la tribuna de los seres animados y de situar el conocimiento en el lugar del occiso, del cual, queda claro, siempre se puede seguir sacando algo.

ANTOLOGÍA GENÉTICA PROYECTO CURATORIAL. ARAOZ NICANOR
$380,00
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Nicanor Aráoz. Antología genética reunió una selección netamente escultórica del trabajo de este artista en la sala de exposiciones de la Universidad Di Tella. Los curadores vislumbraron la exhibición imitando a los teatros anatómicos, aulas macabras donde solía hacerse un espectáculo del arte de la disección. Las piezas, contenidas en una suerte de gruta uterina, fueron sometidas a una metodología más protocientífica que didáctica: se las enfrentó a un público y se las sometió a una serie de extravagantes instancias discursivas. El sujeto de estudio, en vez de ser el truculento y entrañable corpus de Aráoz, fue un grupo de tópicos que podían converger, como punto de fuga y desde lugares disímiles, en el artista y su producción. Bajo el formato de charlas, entrevistas y presentaciones, los saberes invocados incluyeron ectoplasmas, las Malvinas, la insurgencia marica y la espeluznante y bochornosa figura del clown. Afortunadamente, la experiencia no cercó de sentido la dialéctica balbuceante, torturada y caprichosa de este maravilloso artista, sino que logró alterar y expandir la percepción de los trabajos, del espacio y de la experiencia misma de presenciar la muestra. Este libro, que comparte con aquella exhibición mucho más que el título, resulta una brillante forma de ubicar las obras en la tribuna de los seres animados y de situar el conocimiento en el lugar del occiso, del cual, queda claro, siempre se puede seguir sacando algo.