VISIÓN DE PARALAJE. ZIZEK SLAVOJ
Visión de paralaje constituye el trabajo teórico más importante de Slavoj Zizek, según su propia descripción de la obra. La paralaje puede ser definida como el desplazamiento aparente de un objeto causado por un cambio en la posición del observador. El autor recurre a la noción de brecha de paralaje para recuperar la filosofía del materialismo dialéctico. Asume la decisión político-filosófica de describir esta brecha, este punto de tensión, que separa al Uno de sí mismo, para reemplazar de esta manera el tópico que define al materialismo dialéctico: la lucha de los opuestos. Este cambio en la posición del observador brinda una línea de visión renovada, y así, en un interesante recorrido conceptual que abarca la paralaje filosófica, científica y política, Zizek explora, entre otros, temas como el racismo -el disgusto del hombre frente al Otro diferente- y sus consecuencias nefastas, la relación entre ley y deseo, la historia de las heridas narcisistas, la consideración del bien y el mal como perspectivas que pueden convivir en el análisis de un mismo fenómeno. En este recorrido teórico, que apela constantemente a la comicidad, a la fina ironía y a los ejemplos tomados del cine, la literatura y la música, Zizek dialoga y discute con diversos autores y sus respectivas teorías -desde Hegel hasta Heidegger, pasando por Nietzsche y Marx- creando una verdadera cosmovisión de ideas entrelazadas y vistas desde diferentes ángulos. Esta nueva perspectiva de análisis incluye la mención permanente del pensamiento lacaniano y una pregunta clave: cuál es el lugar del colectivo psicoanalítico en la sociedad.
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Visión de paralaje constituye el trabajo teórico más importante de Slavoj Zizek, según su propia descripción de la obra. La paralaje puede ser definida como el desplazamiento aparente de un objeto causado por un cambio en la posición del observador. El autor recurre a la noción de brecha de paralaje para recuperar la filosofía del materialismo dialéctico. Asume la decisión político-filosófica de describir esta brecha, este punto de tensión, que separa al Uno de sí mismo, para reemplazar de esta manera el tópico que define al materialismo dialéctico: la lucha de los opuestos. Este cambio en la posición del observador brinda una línea de visión renovada, y así, en un interesante recorrido conceptual que abarca la paralaje filosófica, científica y política, Zizek explora, entre otros, temas como el racismo -el disgusto del hombre frente al Otro diferente- y sus consecuencias nefastas, la relación entre ley y deseo, la historia de las heridas narcisistas, la consideración del bien y el mal como perspectivas que pueden convivir en el análisis de un mismo fenómeno. En este recorrido teórico, que apela constantemente a la comicidad, a la fina ironía y a los ejemplos tomados del cine, la literatura y la música, Zizek dialoga y discute con diversos autores y sus respectivas teorías -desde Hegel hasta Heidegger, pasando por Nietzsche y Marx- creando una verdadera cosmovisión de ideas entrelazadas y vistas desde diferentes ángulos. Esta nueva perspectiva de análisis incluye la mención permanente del pensamiento lacaniano y una pregunta clave: cuál es el lugar del colectivo psicoanalítico en la sociedad.