PROMO SEPTIEMBRE - ENVÍOS SIN CARGO EN CIUDAD DE CÓRDOBA (para compras de más de $5000)
Las sublevaciones son hijas de las lágrimas. El llanto es una trepidación. La Historia es hija de las historias de quienes han llorado. La lágrima es cuchilla y tempestad. Así se llora en la escena de duelo en El acorazado Potemkin, en cuyo núcleo Georges Didi-Huberman apoya su compás, entre una ejecución individual y una masacre de los inocentes, tejiendo el salto del ritual fúnebre ancestral al sismo político contemporáneo.
Stalin pedía un objeto de conmemoración y propaganda. Sergei Eisenstein le dio en Potemkin una celebración de la impotencia, un ciñe-puño o puñal que rasga el dogma, la imagen como corte o como atmósfera, beligerante o enamorada de otra imagen, que la afecta y la infecta a la vez. El montaje como psicotécnica.
Anclado en el Potemkin, Georges Didi-Huberman traza en este libro la historia de la emoción desde Aristóteles a Gilles Deleuze, con especial atención a las oscilaciones de Roland Barthes entre la fobia por la histeria del sentido obvio que censuró en Potemlin y su rendición ante el detalle desplazado del sentido obtuso y la flecha del punctum a bordo de ese mismo acorazado.

PUEBLOS EN LAGRIMAS PUEBLOS EN ARMAS - DIDI HUBERMAN GEORGE

$5.030
PUEBLOS EN LAGRIMAS PUEBLOS EN ARMAS - DIDI HUBERMAN GEORGE $5.030
Entregas para el CP:

Medios de envío

  • El Espejo Libros - Casa Central Deán Funes 163, Paseo Santa Catalina - Local 4 y 5. Atención Lun a Vier 9.30 a 19.00hs Sáb 9.30 a 13.30hs

    Gratis
Las sublevaciones son hijas de las lágrimas. El llanto es una trepidación. La Historia es hija de las historias de quienes han llorado. La lágrima es cuchilla y tempestad. Así se llora en la escena de duelo en El acorazado Potemkin, en cuyo núcleo Georges Didi-Huberman apoya su compás, entre una ejecución individual y una masacre de los inocentes, tejiendo el salto del ritual fúnebre ancestral al sismo político contemporáneo.
Stalin pedía un objeto de conmemoración y propaganda. Sergei Eisenstein le dio en Potemkin una celebración de la impotencia, un ciñe-puño o puñal que rasga el dogma, la imagen como corte o como atmósfera, beligerante o enamorada de otra imagen, que la afecta y la infecta a la vez. El montaje como psicotécnica.
Anclado en el Potemkin, Georges Didi-Huberman traza en este libro la historia de la emoción desde Aristóteles a Gilles Deleuze, con especial atención a las oscilaciones de Roland Barthes entre la fobia por la histeria del sentido obvio que censuró en Potemlin y su rendición ante el detalle desplazado del sentido obtuso y la flecha del punctum a bordo de ese mismo acorazado.