FLECHA SIN BLANCO DE LA HISTORIA LA. CRUZ MANUEL

Una reflexión sobre los efectos del cuestionamiento de los esquemas con que se interpretaba la historia. XVII Premio de Ensayo Miguel de Unamuno. Intentar pensar hoy en lo que solía llamarse «rumbo de la historia» se ha tornado una labor muy complicada. Los tres elementos que componían el eje vertebral del tiempo histórico –pasado, presente y futuro– han abandonado su condición de fundamentos de inteligibilidad para transformarse en fuentes de perplejidad. A partir de esta percepción, el autor emprende la tarea de volver a pensar la función de la memoria, la prioridad de la política sobre la historia, el insoportable estrechamiento de nuestro presente o lo que podría denominarse la muerte del futuro. En línea con la metáfora aristotélica «Seamos con nuestras vidas como arqueros que tienen un blanco», no queda más remedio que preguntarse si, efectivamente, la flecha de la historia, fuera de todo control, vuela por el tiempo sin rumbo alguno. El presente texto no hace otra cosa que trasladarle al lector esa pregunta. «La escritura tiene que ver con luz en la posible oscuridad del mundo y, sobre todo, de lo que la política hace del mundo y de la sociedad. Parte esencial de la obra de Manuel Cruz es esa reivindicación de la mirada, del descubrimiento de la luz» (Emilio Lledó). «Manuel Cruz es un pensador sutil y riguroso» (Sami Naïr).

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Una reflexión sobre los efectos del cuestionamiento de los esquemas con que se interpretaba la historia. XVII Premio de Ensayo Miguel de Unamuno. Intentar pensar hoy en lo que solía llamarse «rumbo de la historia» se ha tornado una labor muy complicada. Los tres elementos que componían el eje vertebral del tiempo histórico –pasado, presente y futuro– han abandonado su condición de fundamentos de inteligibilidad para transformarse en fuentes de perplejidad. A partir de esta percepción, el autor emprende la tarea de volver a pensar la función de la memoria, la prioridad de la política sobre la historia, el insoportable estrechamiento de nuestro presente o lo que podría denominarse la muerte del futuro. En línea con la metáfora aristotélica «Seamos con nuestras vidas como arqueros que tienen un blanco», no queda más remedio que preguntarse si, efectivamente, la flecha de la historia, fuera de todo control, vuela por el tiempo sin rumbo alguno. El presente texto no hace otra cosa que trasladarle al lector esa pregunta. «La escritura tiene que ver con luz en la posible oscuridad del mundo y, sobre todo, de lo que la política hace del mundo y de la sociedad. Parte esencial de la obra de Manuel Cruz es esa reivindicación de la mirada, del descubrimiento de la luz» (Emilio Lledó). «Manuel Cruz es un pensador sutil y riguroso» (Sami Naïr).